El efecto Matryoshka en el conflicto Ucrania-Rusia

Internacional
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Llevamos tres semanas entintadas de sangre, ataques, explosiones y una convulsión mundial, y no sabemos cuántas más pasarán para ver una despresurización en el conflicto entre Ucrania y Rusia. Este choque de trenes entre Occidente y Rusia está llevando al mundo a vivir un tsunami en cuanto a la economía mundial. Derivado de la interdependencia económica de todos los países, hemos vivido ya de por sí, dos años con una gran afectación en la economía mundial, crisis en las cadenas de suministro, de contenedores, de vacunas, entre muchas otras más por la pandemia; de allí que bauticé al año 2021 como ‘el año de las crisis’. Ya algunos organismos multilaterales nos habían dicho que este año 2022 habría una hiperinflación pero pensábamos tener un ligero respiro para salir delante de esta crisis sanitaria.

En enero pasado, el Fondo Monetario Internacional (FMI) dio sus perspectivas de crecimiento económico y nos hizo saber que en promedio se estimaba un 4.4% a nivel mundial, para Estados Unidos sería de 4% y para Rusia el 2.5% (mencionada así adentro del reporte), tal y como se puede apreciar en la siguiente imagen:

Sin embargo, esto era ante un escenario de “no conflicto”. Por lo que en un ambiente tenso que en ese entonces ya existía por el gran número de soldados rusos en la frontera entre Rusia y Ucrania, el FMI bajó su perspectiva de crecimiento económico global a un promedio de 3.4% en caso de un conflicto entre esos dos países. Oxford Economics ha resaltado que la imposición de sanciones económicas a Rusia por su invasión a Ucrania tendrá un impacto hasta el año 2024. Por lo que JP Morgan ha publicado que el impacto en la caída del PIB de Rusia sería de un -7% mientras que Bloomberg Business anticipa la caída de un -9%. Esto nos permite avanzar a analizar el impacto económico, bancario, comercial, financiero, y energéticos.

En el sector de energéticos, ubiquemos los principales cotizados a nivel mundial: el petróleo, el carbón y el gas natural; donde veremos una mayor alza en estas materias primeras y por ende, abonará a la inflación mundial. Ya que Rusia es el segundo productor mundial de gas natural y petróleo. De allí que Europa depende del 40% de sus importaciones de gas natural provenientes de Rusia. En la parte de metales, Rusia representa el 6% de aluminio, 7% de níquel, paladio 45% platino 15%, cobalto 4%, cobre 3%, entre otros. En el ámbito de alimentos, vemos un alza en el precio de granos como: trigo, maíz y cebada ya que Ucrania y Rusia se han convertido en el granero del mundo, proveyendo de trigo en un poco más del 25% del consumo total.

En la primera etapa de sanciones del 24 de febrero, se anunciaron las restricciones de exportación de tecnología y un golpe a los bancos rusos. En una segunda etapa con fecha 26 de febrero, las sanciones se ampliaron al plantearse el sacar a Rusia del sistema de pagos internacionales conocido como swift, se implementó el decomiso de la riqueza de los oligarcas en varios países europeos y de Estados Unidos, además de congelar las reservas del banco central ruso en bancos extranjeros. Lo anterior se observa en la siguiente imagen:

Días después se anunció que sí se sacaría a Rusia del sistema swift para afectar su comercio exterior a través de impedir los pagos y las transferencias internacionales. Hace dos días, la aerolínea rusa Aeroflot con sus dos filiales Rossiya y Aurora bajó casi toda su flota al contar con el bloqueo del espacio aéreo de una gran cantidad de países. Su única ruta abierta es la de Minsk, la capital de Bielorrusia. En la siguiente imagen se aprecia la cantidad de rutas que operaba.

En respuesta a esto último, Rusia cerró su espacio aéreo a 36 países europeos y Canadá. Esto trae también como complicación el retorno de rusos a su país que se encontraban vacacionando o en viaje de negocios. Por lo que las embajadas de Rusia en el exterior se enfrentan a un gran reto de repatriación de connacionales, así como también lo ha sido para una gran cantidad de países, el tener que sacar a los suyos de Ucrania en medio del fuego.

Rusia es la economía número 11 de acuerdo a Visual Capitalist. En la siguiente imagen observamos la parte correspondiente a cada país por su PIB (producto interno bruto).

Ante esta interconexión económica, es impensable creer que las sanciones impuestas contra Rusia, no generará un efecto boomerang. Es decir, aunque estas sanciones pretenden estrangular y aislar al país, habrá un daño colateral al mundo. Lo que se dirija a Rusia, se va a regresar con un mayor impacto. Hace tres semanas, algunos países estaban analizando su nivel de riesgo y el impacto que sufrirían ante esta situación ya que, al llevar a un colapso económico a Rusia, se disminuirá la capacidad de pago de los prestamistas y deudores rusos. Es así como ahora se habla de una posible nueva crisis, la bancaria. A continuación, muestro los prestatarios rusos en algunos países.

No olvidemos que el presidente ruso firmó un decreto para restringir las exportaciones rusas y así alterar el orden energético mundial. De inmediato los precios del petróleo subieron, pero lo más alarmante es que se está pensando en nacionalizar la infraestructura de las empresas que cerraron operaciones en territorio ruso, lo cual me hace vislumbrar que este efecto boomerang tendrá una respuesta filosa. De acuerdo a The Economist, ante una economía mundial frágil, se puede ocasionar una recesión mundial.

Lo anterior se derivada también por el alza de precios en las materias primas, impactando a muchas industrias. Esto me recuerda a lo que sucedió en 1998 que se vivió lo opuesto con los precios internacionales por lo que se ocasionó un tsunami en la economía rusa al borde del colapso y esto fue bautizado como el efecto vodka. Así que, al darse esta situación en Rusia, es que hoy lo bautizo como el efecto Matryoshka haciendo referencia a las famosas muñecas rusas. Esta situación tiene diferentes capas y va generando más impactos, por eso lo he nombrado así ya que, con estas muñecas, conforme se destapa una, viene una sorpresa nueva.

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